Hace poco renuncié a un trabajo en el que ganaba un muy buen sueldo, pero tenía pocos beneficios. Además, consistía en hacer algo que no requería que utilizara mucho mi cerebro, por decirlo de una manera. Estuve un total de 3 meses y 10 días y, debo admitir, el sueldo que ganaba era prácticamente lo único que me frenaba renunciar.
Sucede que me ofrecieron un puesto (temporal y con un horrible sueldo, casi un palo menos de lo que ganaba antes) en el lugar donde he querido siempre trabajar. Ya había rechazado el puesto (por el sueldo) hacía unos meses, y me dije a mi misma que quizá la oportunidad no se me volvería a presentar.
No es sólo el sitio en el que siempre he querido trabajar, sino que sé que es TREMENDO currículo, adquiriré una experiencia inigualable y probablemente logre quedar fija cuando finalice mi contrato temporal.
Espero haber hecho lo correcto. Me costó dejar mi trabajo anterior. Además, el ambiente laboral era excelente y extrañaré muchísimo a mis ex compañeros de trabajo
. Pero bueno, al final lo que importa es MI futuro.
¿Qué aprendí? Si no estoy tan necesitada de un MEGA sueldo, puedo darme el lujo de irme a un sitio en el que sé que aprenderé MUCHÍSIMO y que, además, ha sido mi sueño siempre entrar ahí.
Ya entré, ya no hay vuelta atrás, sólo mirar hacia adelanta y ¡¡apostar por lo mejor!!
Moraleja: el que no arriesga no gana!!!
