Hoy me inscribí en la ONTV (Organización Nacional de Trasplantes de Venezuela) como posible futura donante cuando algún día me vaya de este mundo. A través de la inscripción manifiesto mi deseo de que cuando “estire la pata” si algún órgano mío todavía sirve, otro pueda usarlo.
Uno llena un formulario con datos personales y le envían a la dirección postal un carnet como miembro de la ONTV. Sin embargo, cuando el momento llegue, son los familiares de uno quienes tienen la última palabra en cuanto a la donación, razón por la cual piden que se hable del tema con la familia antes de isncribirse.
Espero que algún día mis queridos órganos puedan servir para alguien más. Soy creyente fiel de que el cuerpo no vale nada sino que el alma es lo que verdaderamente importa y por ello, también deseo que no me entierren sino que me cremen para regresar a la tierra, que es de donde venimos todos.
Creo que es un gesto noble y que si todos donáramos (si se puede, claro está) salvaríamos muchas vidas. En cuanto a mí, que tengo apenas 21 años, todos mis órganos funcionan, gracias a Dios, a la perfección. Lo único que no podría donar serían mis ojos que con la miopía y el astigmtismo que tengo, no creo que alguien los quiera.
