Hace poco entraron en mi casa y se llevaron algunas cosas. Computadora, cámaras, joyas… gracias a Dios sólo cosas materiales. Es la primera vez que roban mi casa y la verdad es que quedé impresionada. Me sentía como de película registrando los cuartos junto a la policía, ver nuestras cosas hechas un desastre con absolutamenteo TODO lo que teníamos en los clósets tirado en el suelo. Me temblaban las manos ante tal escena. Me decía a mi misma: “la escena del crimen”.
Lo que más me afectó fue el hecho de saber que hacía tan sólo hora y media unos bichos, malandros, imbéciles, idiotas y todo lo feo que se te ocurra al leer esto, estuvieron en mi casa, quitaron la puerta trasera, rompieron la alarma y tocaron nuestras cosas. Qué asco me da pensar que esa gente tocó nuestras pertenencias. No he podido quitarme esa idea todavía de la mente. Sentía la casa sucia, contaminada. Tanto así que el día siguiente me puse a limpiar los baños, el piso, todo lo que pude. Ayudé a mi mamá a recoger un poco el desastre, pero la idea de que tocaron la ropa de mi mamá, sus cosas, se llevaron hasta su anillo de casada, cosas que eran de mi abuela, no salía de mi mente y me asqueaba.
Sólo puedo decir y desear (no me importa si está mal hacerlo, pero si de verdad se lo merecen no creo que esté mal) ¡que se pudran en el infierno!


