Archive for January, 2008


Otra leche

Continuando con la documentaciónde marcas de leche que han pasado por mi casa debido a la escasez, les presento esta nueva que logramos compar. Primer descremada que tenemos en mucho tiempo. Quizá con la reciente liberación de los precios vuelvan a aparecer Mi Vaca, Parmalat, Carabobo, y esas que veíamos siempre.

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Me salió el tiro por la culata

No siempre cosas buenas le ocurren a gente buena. Muchas veces cuando uno intenta ayudar a otro, le da la cola, el explica algo que no entiende o, sencillamente, le hace un favor, no siempre el benefactor recibe algo a cambio e incluso a veces, temrina perdiendo.

Yo soy el vivito ejemplo de uno de estos casos. No sé si considerarme tonta, ingenua o que simplemente las cosas me salieron mal, pero para ganarme una platita (que de verdad que me hace falta) y para hacerle un favor a mis compañeros de clase, decidí quemarles unas entrevistas en unos Dvds.

Anoche me senté a quemar los discos, pero cuando ya iba por el cuarto (iban a ser como unos quince) la computadora me dio un error y no quiso seguir quemando. Probé con un disco nuevo y el quemador no lo reconocía, probe con uno original y nada. Asombrosamente los CDs sí los reconocía, pero no los DVDs. Hoy llevé mi computadora a revisar y encontraron que el lector de DVD está quemado (al parecer estos aparatos traen uno para CDs y otro para DVDs). Me dieron unas ganas de llorar. Por estar quemando cosas dañé mi computadora a la cual no le puedo validar la garantía porque no la compré en Venezuela y la SONY no hace esa clase de cosas, tendría que llevarla a Estados Unidos y no tengo planes de viajar.

Por boba, por querer ganarme una platica y por hacer un favor, salí perdiendo. No puedo reparar mi máquina (que necesita un quemador nuevo porque nadie cambia lectores nada más) y comprarme en Venezuela un quemador nuevo sería gastar como 1 millón, perdón, mil bolívares fuertes, que, por supuesto, no poseo.

Creo que a la gente buena le pasan cosas malas. O simplemente estoy “más salada que coleto ‘e barco”.

Me estoy poniendo vieja!!

Anoche, en una onda de buscar cosas viejas que pasaban antes en la televisión, me topé con este excelente blog que se dedica, precisamente, a reunir y mostrarnos comerciales, fotos, canciones de hace algunos años y hasta algunas décadas. Visiten entrando en http://te.acuerdas.de. Por ahora les dejo un comercial que cualquier venezolano mayor de 15 años debe recordar jejeje (uy, me toy poniendo vieja)

Historia de un ponque

Hacía muuucho tiempo que no hacía mi delicioso ponque (sí, me queda bien bueno) así que ayer a eso de las 10:00 de la noche decidí que sería buena idea hacer uno ya que todavía estoy de vacaciones y en verdad no tenía sueño.

Como la receta da para una torta pequeña, pensé que mejor sería si la duplicaba y así duraría más (relativamente, porque si fuera por mi hermano se la come toda él). En fin, la torta llevaría 200 grms de mantequilla, dos tazas de azúcar, 8 huevos, dos tazas de leche y 4 tazas de harina leudante, toda ahí bien mezcladito. Si han hecho tortas sabrán que la harina es lo último que se echa, así que, efectivamente, mezclé todos los ingredientes, menos la harina. Cuando abrí el freezer para buscar la harinita leudante, veo que sólo hay de todo uso. “Qué raro”, pensé, “mi mamá siempre tiene reservas enormes de harina leudante”. Busqué por todas partes, vacié la otra cava que tenemos (la cual odio abrir porque es MUUUYYYY fría y yo odio el frío, es muy grande y no alcanzo a lo que está en el fondo y está LLENA, así que para conseguir algo es toda una búsqueda del tesoro). Nada. No había harina leudante y ya tenía la mezcla lista y hasta el horno calentándose. Crisis. ¿Qué hacer con el poco de mezcla a las 10:30 pm?

Listo. Me monté en el carro y corrí al Cada de Las Mercedes que es 24 horas. Llegúe en menos de 10 minutos (y eso que queda como a 10 kilómetros o más de distancia de mi casa). Me bajé corriendo y busqué rápidamente el estante de las harinas. Había para fororo, de trigo no se qué, harina PAN, todo menos harina leudante. Crisis de nuevo. “Ermelinda, piensa rápido, tiene que encontrar una solución”, me decía a mi misma. ¡BINGO! Sabía que había un abasto por ahí en Las Mercedes, en la avenida principal, pero no sabía si era o no 24 horas. Como no tenía nada que perder y tenía ajuro que pasar por ahí para volver a mi casa, me lancé en la búsqueda nocturna de la harina leudante.

Llegué al lugar, que se llama “De una” o algo así. Nada de leudante. La señorita del lugar me dijo: “No vaaaaleee, de eso no hay desde noviembre. Llegó un día y no duró más de una hora”. Mis esperanzas estaban por el suelo. Impotente y amargada, me monté en mi carro y me fui a mi casa. En el trayecto fui pensando: “Debe existir algún sustituto a la harina leudante porque, que yo sepa, eso es harina normal con algo adicional para que crezca la masa. En internet debe salir”.

Casi al mismo tiempo que ponía un pie en mi casa, me estaba sentando en mi computadora y metiendo en Google: harina leudante; sustituto harina leudante; como hacer harina leudante. Hasta que en una de esas búsquedas me encontré con la magnífica solución en un foro de Yahoo: La harina leudante se puede sustituir por 2 cucharaditas de polvo de hornear por cada 225 grms de harina no leudante. Prácticamente bajó Dios del cielo y me dio la solución a mis problemas. Ahora, ¿había polvo de hornear en mi casa? Inició así la búsqueda del polvo de hornear.

Por suerte, no duró mucho porque en la despensa había polvo de hornear, ¡y bastante! Ok, tocaba el turno para los cálculos, es decir, hacer una bendita regla de tres para sacar la cuenta de cuánto polvo de hornear tenía que echarle a 4 tazas de harina no leudante. Como me dio fastidio de buscar una calculadora, me puse a sacar la cuenta a mano (no hago mucho esto ya que la flojeeeeera de sacar cuentas a mano es ENORME y pasé matemáticas en bachillerato gracias al CALETRE). Me tocó pesar primero las 4 tazas de harina para ver cuántos gramos eran, ok, dio como 415, así que si para 225 grms eran 2 cucharaditas, para 425, ¿cuántas serían? “Guaooo Ermelinda, ¡nada mal! Planteaste un problema, las matemáticas sí sirven para algo en tu vida, además de contar el vuelto”. En fin, como me dio flojera buscar la calculadora, hice las operaciones a mano en un papel. Tardé, pero lo logré. Me dio casi 4 cucharaditas de polvo de hornear, así que eso lo eché. Batí y metí al horno.

Una hora y cuarto después mi ponque olía por toda la casa y el estrés del corre y corre a las 11:00 de la noche, había desaparecido. ¡¡Al menos aprendí cómo sustituir la harina leudante!!

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