Estoy viendo desde unos DVDs quemados la novela colombiana Sin Tetas no hay Paraíso que salió en el 2006 en el canal Caracol Televisión y estoy pegadísima. Ahora que llevo aproximadamente 10 horas del programa me ha llamado mucho la atención un aspecto que tratan en él, y se podría decir que es la base de la trama: la operación de aumento de senos.
En Sin Tetas no Hay Paraíso tratan de demostrar una realidad que se vive en Colombia (no me consta, sólo parafraseo algo que leí) donde las muchachas jóvenes se prostituyen con los altos narcotraficantes para conseguir dinero fácil con la finalidad de “salir de abajo”. Catalina, la protagonista de este programa, está obsesionada con operarse los senos ya que es muy planita, para así poder verse mejor, según ella, y para que de esta forma “los duros” la escojan y le den dinero, mucho dinero.
A pesar de que todo el mundo le decía a Catalina que ella era bella y no necesitaba la operación, la muchacha seguía con la obsesión de querer operarse. Se podría pensar que lo quería hacer por estar inconforme con su cuerpo, por el dinero, por ser artificial. Cualquiera que haya sido su razón, estoy segurísima que no todas las mujeres que se aumentan los senos o se cambian la nariz, se ponen glúteos, etc, lo hacen por querer que todas las buceen o por involucrarse en negocios “moralmente bajos”.
Y lo digo con propiedad porque hace casi un año yo me operé y no fue por dinero ni por baja autoestima y mucho menos por pasearme por allí con un súper escote. No lo hice porque soy una persona artificial, pues la gente que me conoce sabe muy bien que para mí lo importante está en el alma. Por más contradictorio que suene, ninguna de esas fueron las razones que usé para entrar a un quirófano el año pasado.
A mí me pasó como Catalina, todos me decían que no necesitaba operarme y yo creo que tenían razón. Para mí nunca fue un problema mi pequeña talla, y eso que no era tan pequeña pues. Si no hubiese tenido el chance de seguro sigo viviendo feliz y contenta tal cual como estaba, pero tenía el dinero, la oportunidad era perfecta y fui y lo hice.
¿Por qué? Pues mi razón, aunque no tengo explicación concreta, podría decirse que era algo relacionado con la feminidad, con las curvaturas del cuerpo femenino, o mejor dicho, como la publicidad nos ha dicho que debe ser el cuerpo de la mujer. No soy alta, y no me considero fea pero sí pensaba que si tuviese más busto me sentiría mejor. No lo relaciono con mi autoestima porque YO no cambié con la operación, sin embargo es inevitable afirmar que sí me siento más sexy. ¿Superficial? Pues todos tenemos algo de superficialidad, pero a pesar de tener plástico dentro de mí, no me considero plástica en absoluto. ¿Para levantarme tipos? Pues para qué si yo ya tenía y tengo a mi novio a quien amo y adoro y no me interesa más nadie. ¿Moda? Pues no sé, aunque no tengo amigas que se hayan operado…
Es algo que hice por y para mí. Yo lo veo como un tatuaje, un corte de cabello, un piercing, que no tiene que estar relacionado necesariamente con algo externo, aunque obvio que los senos se notan y son externos, sino con algo que va más allá de lo obvio. Sonará contradictorio todo, pero así es como veo las cosas. Eso sí, si estás leyendo esto y quieres operarte: ¡la recuperación duele! y bueno, a mí se me formaron queloides
pero supongo que poco a poco se me quitarán.