Archive for August, 2007


Todo por obtener unos piches dólares!!!

Mañana me voy de viaje a Nueva Jersey, Estados Unidos, por un mes y, por supuesto, necesito dólares para sobrevivir por allá. Como no tengo tarjeta de crédito, ya que no tengo trabajo, tuve que acudir a la pequeña cantidad de $600 dólares en efectivo que otorga el Banco Industrial de Venezuela. ¿Por qué digo pequeña cantidad? Porque son unos míseros 1.290.000 bolívares. Les cuento mi viacrusis:

Tengo mi pasaporte y visa americana dede hace dos años (eso es otro cuento), gracias a Dios. El pasaje lo compró mi papá en mayo del presente año, con fecha para el 1 de septiembre y de regreso el 30 del mismo mes. Aproximadamente en el mes de junio solicité una tarjeta de crédito en mi banco, que hasta el día de hoy no ha sido aprobada, supongo que por pela bolas ya que no trabajo. La idea era solicitar el cupo de dólares para poder tener una más o menos decentica cantidad para el viaje.

En fin, como no me aprobaban la tarjeta, tuve que ir el 23 de julio al Banco Industrial – banco del gobierno messssmo – para preguntar como era la cuestión de los dólares en efectivo. Me dijeron que tenía que sacar una planilla por CADIVI (en ese momento suspiré. Creo que todos sabemos y conocemos el karma de hacer una solicitud vía internet para algún documento legal en este país).

Estuve toda una tarde sacando la bendita planilla hasta que me salió. Fui al banco de nuevo y me dijeron que tenía que llevar el poco de papeles el 27 de agosto, cinco días antes de mi viaje, con la finalidad de abrir una cuenta y depositar Bs. 1.400.000.

Como no tengo suerte, apenas llegué al banco ese día, feliz porque abriría mi cuenta y el jueves 30 (fecha otorgada por el banco – cabe acotar que eran dos días antes del viaje que me iban a dar los $$) tendría mis dólares, se fue la línea en el banco. Esperé DOS horas y nada. En fin, me fui y decidí regresar en la tarde.

Cuando regresé – ya había línea, es más había vuelto 20 minutos después de que me había ido – entregué toooodos mis recaudos: fotocopia del pasaje, del pasaporte, planilla de CADIVI (tres), fotocopia de mi cédula, refrencia personal, fotocopia de la persona de la referencia, fotocopia de una recibo de teléfono y la plata en efectivo. Abrí mi cuenta, deposité el dinero y me dicen: “entregamos los dólares un día antes del viaje, es decir, el viernes 31 (hoy). Tenga paciencia porque tarda, así que véngase a las 8:30 am. Le digo de todos modos que si no hay dólares tendrá que irse sin ellos”.

Hoy viernes 31 de agosto, día antes de mi esperado viaje, me levanté a las 7 de la mañana con una flojeeeera (he perdido la costumbre debido a mis vacaciones. Generalmente me levanto a las 5:15 am para ir a clases).No desayuné porque pensé: “Ahorita mismo regreso y como, total, no creo que se tarde tanto”.

Pues llegué a las 8:08 al banco a esperar que abrieran. Cuando entré, ya tenía dos persona por delante en la cola para pedir las divisas. Luego se me coleó una vieja, pero no le paré, total, soy joven y teníamos tiempo de pie. Esperamos y esperamos… las 9, las 10, las 11!!!

Sé que al llegar nos había dicho que a las 9:30 am nos entregaban las divisas, pero entonces ¿para qué nos hacen llegar a las 8:30 am? Hasta tuve tiempo de irme a comer una empanada en un kiosco cerca. Pues por fin a las 11:30 am me dieron mis billeticos (no sabía que les sacaban copia). Tres horas y media por unos míseros $600 para un viaje de un mes :S y Antonini llevaba $800.000 por un viaje de menos de 24 horas!!

Esta fue mi experiencia.

A los hombres les gusta el rechazo

Debido a experiencias pesonales he llegado a la conclusión que a los hombres les gusta que las mujeres los rechacen, que una y otra vez les digan que “No”, que los traten mal, ignoren y hagan sentir como la peor cosa del mundo.

Sé que se dice que es a las mujeres a las que les gusta que las traten mal, pero a los hombres también les encanta. No soy para nada femenista extrema, defiendo a mi sexo pero comprendo que muchas veces metemos la pata (y durísimo) y que tenemos esta y aquella maña. Sin embargo, hay que aceptar lo que para mí es obvio.

Al igual que no todas las mujeres son iguales, estoy súper consciente que no todos los hombres lo son tampoco. Me ha pasado ya con dos personas del pasado, que incluso después de un año de NO HABLARLES siguen e intentan comunicarse conmigo, no sé para qué. Si los trate mal, los insulté, dejé de hablarles, nunca les respondo el teléfono ni los mesajes de texto, menos aún los correos electrónicos.

¿Qué quieren? ¿Seguir rebajándose? Porque eso, a mi punto de vista, es lo que hacen. ¿Por qué si los rechazo tan de frente creen que después de tanto tiempo voy a querer hablarles, y menos aún, tener algo con ellos? Para mí es que les encanta el rechazo, se deben sentir súper bien cuando no les atiendo y saben que ví la llamada perdida y de seguro piense: “Que idiota este bicho llamándome”. Sin embargo, siguen y siguen.

¿Podría ser que no hay nadie más en el mundo a quien puedan fastidiar, llamar, acudir o sea lo que sea que buscan de mí? No creo ser tan indispensable para ellos como lo parece. Recientemente, un tipo, sabiendo que tengo novio y que lo amo y adoro, empezó a caerme así de frente. ¿Acaso creen que con decirte: “eres linda” ya vas a caer derretida por ellos y dejar todo lo que has construido en tu relación por correr con un extraño? De seguro que hay mujeres así, zorras, pero no me considero para nada perteneciente a esa clasificación.

Pues les doy un consejo a los hombres que siguen y siguen dándose con alguna chama, mujer, tipa, jeva, culo o como quieran llamarnos, ¡no se rebajen! Es cierto que a nosotras nos encanta que nos jalen, ¡pero todo tiene un límite! Además eso de estar jalando NO ESTÁ BIEN, no lo justifico para nada. Así que si su ex novia, amiga, lo que sea, los trata mal, rechaza abiertamente y ustedes saben que está harta, déjenla en paz, por favor, hay demasiada gente en el mundo para andar obsesionándose.

Simplemente una historia triste

Ella intentó por todos los medios hacerlo todo mejor, pero llegó al punto en que no pudo hacer más sin un apoyo fiel, protector, seguro como el acero. ¿Se rindió? No lo veía de ese modo, más bien creía que era un estado de nulidad, de intentar redimir los dolores que en su alma todo causaba. Hace un tiempo ella decidió que no dejaría pasar las cosas que le molestaran profundamente, haciéndose daño a sí misma. Sin embargo, hace poco comprendió que las cosas tampoco pueden ser tan estrictas y cerradas y que muchas veces hay que poner el orgullo a un lado y comprender al otro. Aprendió poco a poco, pero al parecer él nunca lo vio, no se dio cuenta de sus esfuerzos, de que por él ella todo lo dio, daba y daría. No se fijó en que cambió muchas cosas negativas y de que para ella, primero estaba en intentar hasta el último momento en hacer las cosas mejor, comunicándose y hablando tranquilamente que simplemente cerrarse y colocar una actitud de nulidad.

Con el paso del tiempo, la actitud nula de él hizo que se dejaran de hablar, ya nadie se decía nada por no querer tener problemas o porque pensaban que quizá ya no valía la pena. Ella se secó y él también. Habían arribado al otoño de su relación y sólo quedaba esperar por el invierno. Llegó un punto en el que a ella le daba igual si él estaba o no, de todos modos siempre le pareció que a él nunca le importaron sus andanzas, así que se dijo: “¿qué diferencia habrá?”… y no la hubo.

Todo se volvió frío y triste, había llegado el invierno. No existía el calor, el deseo, agradeció mucho que tuviera que irse de viaje por un tiempo, quizá así, o se daba cuenta de cuánto lo necesitaba o de lo poco que le hacía falta. Regresó de su viaje sólo para caer en cuenta de que la vida sin él era igual que a la vida con él. Su mente se llenó de rencores y sentimientos reprimidos: odios hacia las anteriores, sentimientos de inferioridad autoimpuestos, indiferencia y desamor. Sin decir nada todo indicaba de forma muy obvia que la muerte había llegado. No física, sino sentimental. Era como una pared hueca que al tocar con los puños sólo suena un eco. Sin respuestas, sin sentir ningún pesar, así fue como todo terminó. Poco a poco. Sin saber qué hermoso hubiese sido si tan sólo hubiesen hablado en la primavera, ¡hasta en el verano tuvieron chance!

No se amargó, al menos ella, pues sabía que como había cambiado para bien – en los tiempos en que le importaba cambiar – ahora usaría sus modificaciones para beneficio propio y no como un regalo para alguien más. El futuro que le esperaba era grandioso. Fue como si antes hubiese sido un gusano, tuvo su tiempo de reconversión como pupa y terminó saliendo como mariposa. Era bella, encantadora, una presa también. Pero su corazón ya no era el mismo, a pesar de su magnífica y positiva transformación se había vuelto helada y dura como una piedra. ¿Volvería a amar? Pues sí lo haría, sólo que las marcas de las caídas no se borrarían jamás, quedarían impresas en su piel para recordarle que todo tiene su precio.

Todos los momentos de la vida son únicos, irrepetibles. Hay que tomar lo que se puede y aprender cada vez más mientras se disponga del tiempo. Llegar al final y arrepentirse de lo que no se vivió no es deseo de nadie, pero no es excusa tampoco. Si en el verano no hay respuesta o mejoría, pues es mejor adelantar el invierno. Esto es simplemente una historia triste… o quizá no.

Robos en la oficina

Todos alguna vez se han llevado un lápiz, una libreta de su lugar de trabajo han usado la impresora para imprimir cosas personales. Técnicamente, esto es un robo, pero nadie lo considera así, es más, ni siquiera sienten remordimiento de conciencia. Leí en un libro de Psicología Social un artículo muy interesante sobre este tema. En él un experto afirma que “las reformas de la tienda te roban las ganancias, pero los empleados te roban el negocio”.

¿Por qué los empleados roban a sus empresas? El libro dice, y opino lo mismo, que ello sucede porque los individuos creen que está justificado. En cierto modo lo hacen porque, según ellos, sus empresas no les ofrecen beneficios equitativos a sus ganancias y para solventar ese problema, se llevan cosas de sus oficinas.

Un científico de nombre Greenberg realizó un estudio sobre el tema con el fin de determinar si las personas roban a sus empresas debido al trato que reciben en sus lugares de trabajo o de si los empleadores sienten remordimiento por no pagarles lo adecuado. Éste experto reunió a un grupo de estudiantes para trabajar durante una hora por cinco dólares. A algunos se les aseguró que recibirían el pago acordado y a otros se les dijo que podrían recibir tres dólares. El experimentador les comunicó que tendría que reducirles la paga y a algunos les dijo el porqué y a otros no.

Para averiguar si las variables influían en la voluntad de los participantes a implicarse en el robo de los empleados, el investigador se marchó dejando un montón de dinero en la mesa y les dijo a las personas que no sabía cuánto había en el paquete pero que cada quien agarrara lo que consideraba que se les debía. La mayoría de los que no habían recibido explicaciones ni muestras de resentimiento, robaron, es decir, se llevaron más de cinco dólares, aquéllos a los que sí se les había ofrecido información o muestras de resentimiento robaron mucho menos, y a los que se les ofrecieron ambas cosas no robaron.

El experto concluyó que la honestidad en el lugar de trabajo, el buen trato hacia los empleados, además de un sueldo y beneficios justos, podrían reducir sustancialmente los robos de oficina porque las personas sentirían que están recibiendo lo adecuado a las labores que realizan.

Tears in my heart

 

Honestly I can’t remember times of only smiles

It seems that in my heart tears will always live

Leaving my body through my eyes and down my cheeks

Making wounds on my skin as they drop down

 

I think I’m looking for someone to change the stars with me

Put smiles on them so that at night when I look at the sky I’ll see sunshine

And the tears in my heart will just evaporate

To come back only to remind me that I’m alive

 

 Would you do it with me?

Bring me from darkness to light?

Love me enough to take my heart out and make it yours?

I know I would drain myself to death just for you

Botaron a mi guitarrista favorito de su banda

Jani

Bueno, como se pueden dar cuenta mi nick siempre es s0natagrl, alias inspirado en mi primera banda favorita de metal Sonata Arctica, de cuyas canciones simplemente me enamoré. Este grupo proviene de Finladia ydesde hace varios meses tengo dos entradas compradas para uno de sus conciertos el próximo mes de septiembre en Estados Unidos.
Me acabo de enterar que botaron a Jani Liimatainen, guitarrista de la banda y una de mis estrellas de rock favoritas.

Aparentemente fue su culpa: mal administración de sus deberes legales en su país e incompatibilidad con el grupo. Sin embargo, creo que el grupo no será lo mismo sin él. Pienso que es un excelente músico que ha hecho que Sonata Arctica sea lo que es. Al menos aún queda Tony, el vocalista y fundador del grupo, con sus excelentes letras.

Jani te queremos de vuelta!!

Para más información pueden visitar www.sonataarctica.info.

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