Accesibilidad y Usabilidad en la Web III

Navegación

La gente no va a usar nuestro sitio web si se pierden en él.

Si tomamos el ejemplo de una navegación en un supermercado, al intentar comprar un producto tenemos dos opciones:

  • Buscar siguiendo los carteles en las góndolas.
  • Preguntarle a algún empleado donde está ubicado

Estas dos opciones las tenemos también en la Web:

  • Podemos navegar a través de una serie de categorías de productos.
  • O bien buscar (el equivalente en la Web a preguntar en el mundo físico) directamente un determinado artículo.

Elegir una u otra opción dependerá de las preferencias de cada uno, pero también de cómo sea de grande el sitio, del tiempo que dispongamos para buscar y de si el sitio tiene una herramienta de búsqueda útil.

A pesar de las similitudes entre la navegación en un supermercado y en la Web, existen algunas diferencias que hacen que la experiencia de buscar algo en la Web resulte muchas veces más frustrante que en el mundo “real”:

  • No hay la noción de escala: Aunque hayamos estado navegando por un sitio web durante bastante tiempo, salvo que el sitio en cuestión sea uno muy pequeño, suele ser muy difícil que nos hagamos una idea de cómo es éste de grande: ¿50 páginas? ¿1.000? ¿30.000? Sin embargo, cuando vamos a un hipermercado, a un museo, o cuando estamos leyendo una revista, por poner unos ejemplos, sabemos perfectamente cuáles son sus límites físicos y podemos hacernos aunque sea una idea de la relación entre lo que hemos visto y lo que nos falta por recorrer o leer.
  • Falta la sensación de dirección: En un sitio web no hay izquierda y derecha, ni arriba y abajo. A lo sumo, podemos hablar de movernos arriba y abajo a través de una jerarquía (esto es, de un nivel más general a uno más específico, y viceversa).
  • Dificultad de orientación: En los lugares físicos, a medida que nos movemos por ellos vamos aprendiendo a reconocer dónde estamos y dónde están las cosas. Así, aunque en una tienda la primera vez que busquemos los refrescos lo hagamos siguiendo las flechas de los carteles, luego probablemente ya iremos a tiro fijo (sabemos que están a la izquierda del todo, al lado de la carnicería, por ejemplo). Esto es mucho más difícil en un sitio web, y es una de las razones por las que los favoritos de los navegadores nos resultan de tanta utilidad y por las que el botón de atrás representa entre el 30 y el 40 por ciento de todas las pulsaciones que se hacen en la web.

Los dos principales propósitos de la navegación en un sitio web resultan bastante obvios:

  • Ayudarnos a encontrar lo que estamos buscando.
  • Decirnos dónde estamos.

Estar perdido no es una sensación agradable para nadie, y unos buenos mecanismos de navegación en nuestro sitio ayudarán al usuario a que, si en un momento dado no sabe dónde está, sea sólo una sensación pasajera y pueda volver a ubicarse rápidamente.

Pero la navegación cumple funciones no tan obvias pero muy importantes:

  • Nos dice qué contiene el sitio: Al hacer la jerarquía del sitio o, al menos, parte de ésta, visible, la propia navegación está revelando el contenido del sitio, lo que para un recién llegado puede ser incluso más importante que guiarle o ayudarle a situarse dentro de él.
  • Nos dice cómo usar el sitio: Una buena navegación nos dirá implícitamente dónde debemos empezar y qué opciones tenemos.
  • Contribuye a crear una buena impresión del sitio.

Aunque, naturalmente, son varios los factores que pueden contribuir a una u otra sensación (apariencia estética, estilo de redacción, etcétera), sin duda una navegación bien escogida es una de las mejoes oportunidades que tenemos para dar una buena imagen de nuestro sitio web.

Convenciones de navegación

Las convenciones de navegación están presentes en muchos ámbitos distintos: ciudades, edificios públicos, libros y revistas… Ejemplos de estas convenciones los encontramos en la señalización vial de las carreteras, los carteles con el nombre de las calles en las ciudades, el índice o los números de página de un libro o revista, etcétera.

El hecho de que estos elementos tengan, más o menos, la misma apariencia y estén situados siempre en el mismo lugar, hace que sepamos cómo usarlas aunque sea en una carretera por la que no hemos transitado nunca o en una ciudad que visitemos por primera vez (que es, precisamente, cuando más necesarias se hacen estas señales).

Aunque en la Web estas convenciones aún no están tan maduras como sus equivalentes en las publicaciones impresas, por ejemplo, y aún les queda bastante por evolucionar, hoy por hoy sí que es posible distinguir unos cuantos mecanismos de navegación que se han convertido en estándares de facto y que, por tanto, deberían ser adoptados por cualquier sitio web.

Los mecanismos de navegación con los que contamos en la Web:

  • La navegación persistente o global.
  • La herramienta de búsqueda.
  • El nombre (título) de cada página.
  • El indicador “está usted aquí”.
  • Los rastros de miga.
  • La navegación local.

Tomado de www.tayzee.com

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